El síndrome del impostor y porqué sientes que no mereces tus logros

Si te pasó que después de mucho luchar en medio de la crisis que vivimos por fin conseguiste el trabajo al que aplicaste, y crees que no lo mereces, y no solo eso, consideras que te contrataron por pura suerte. O te ha pasado que cuando te has preparado mucho para un examen y logras una alta calificación, tienes la impresión de que el profesor lo puso fácil para que todos aprueben, tal vez estás viviendo el “Síndrome del Impostor”.

El término fue acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978 y es más común de lo que parece, al menos 7 de cada 10 personas lo han sufrido, si eres mujer es más probable que te suceda, según las estadísticas los hombres tienen 18% menos de probabilidades de sufrirlo.

"Al menos 7 de cada 10 personas lo han sufrido, si eres mujer es más probable que te suceda."

Un padecimiento más común de lo que crees Por definición, el síndrome del impostor es un fenómeno psicológico (no se le considera un trastorno mental) que afecta a aquellas personas que son incapaces de internalizar sus logros y sufren un miedo constante a que se descubra que son un fraude. Las causas pueden ser diversas, como:

  • Experiencias familiares: personas que tuvieron infancias complicadas llenas de críticas y comparaciones por calificaciones escolares o hijos de padres exitosos que no valoraron las habilidades de sus hijos.

  • Estereotipos de género: las mujeres a lo largo de sus vidas están muy presionadas socialmente por estereotipos para ser hermosas, educadas, recatadas y modestas, y al llegar a la edad adulta es más probable que sean juzgadas por cómo llevan la maternidad, el trabajo y hasta cómo se ven, esto causa que tiendan a esforzarse más para conseguir lo que se espera de una mujer exitosa, al no conseguir la imagen idealizada, aparece el síndrome y tienden a creer que cada pequeño o gran éxito en sus vidas es obra del azar o de la simpatía de quienes las rodean, más que de todo el esfuerzo que han hecho para conseguirlo.

  • El nivel de exigencia: personas con grandes carreras y muy exitosas como Michelle Obama o Emma Watson han declarado públicamente haber sufrido el síndrome del impostor y temer porque los demás descubran el fraude, por lo que el síndrome suele ser común en personas que se exigen mucho a sí mismas, llegando estas a marcarse objetivos casi imposibles para impedir ser descubiertas.

  • La forma en que se percibe la realidad: las personas que están convencidas de que todo lo bueno o malo que les ocurre sucede por factores externos, como la suerte, tener por amigos a las personas correctas, el destino, etc. Cómo conocer a tu enemigo Si tienes alguno de los siguientes síntomas, puede que estés padeciendo el síndrome:

  • Crees que no mereces tus logros o éxitos, y que se los debes al azar o a otras personas.

  • Crees que tus aptitudes no son suficientes para conseguir el éxito alcanzado.

  • Temes que las demás personas descubran el engaño de tus capacidades.

  • Te sientes inseguro para hacer propuestas en tu trabajo o en tus estudios por miedo a que no sean lo suficientemente buenas.

  • Temes fracasar ante circunstancias similares en las que antes te ha ido bien.

Cómo luchar con el síndrome del impostor

Conoce tus miedos

Si por fin notamos que estamos ante una situación de síndrome del impostor, debemos gestionarla de inmediato, y evitar perder oportunidades, a continuación, revisemos estas ocho estrategias que podemos aplicar:

  1. No subestimes tus logros jamás, solo tú sabes cuánto te ha costado conseguirlos, si te felicitan por ellos, no sientas vergüenza, ejercita tu cabeza agradeciendo la felicitación o felicítate a ti mismo.
  2. Revisa contra quién te estás comparando, nadie tiene las mismas situaciones, ni recursos para alcanzar los mismos logros, cada uno lleva su camino lo mejor que puede, se podría decir que la única persona con la que podríamos compararnos es con nosotros mismos.
  3. Enseña de tu experiencia a otras personas, te sorprenderás de las cosas valiosas que tienes que decir y lo mucho que eso sumará a otros.
  4. Cuando tengas un fracaso, no lo tomes como una sentencia, siempre será un aprendizaje de algo que harás mejor la próxima vez que lo intentes.
  5. Haz una lista de tus fortalezas y logros, pregunta a otras personas su opinión, te llevarás una sorpresa al ver cosas que no viste en ti o que ya ni siquiera recordabas.
  6. Cuando tengas grandes objetivos, divídelos en pequeños pasos y planes, será más fácil afrontarlo cuando llegue el momento.
  7. No esperes a que un proyecto o propuesta esté perfecta para presentarlo, en tu mente puede que nunca lo esté.
  8. Comparte con otras personas lo que te sucede, verás que no eres el único, y te sentirás acompañado al saber que muchos de tus miedos no tienen fundamentos. A las mujeres que hemos sufrido con la idea de que no somos lo suficientemente buenas, tengo algo que decirles, sí somos buenas, somos inteligentes, somos trabajadoras y nos merecemos todos y cada uno de nuestros éxitos, si tienen una idea, una propuesta o un proyecto en mente, no duden en compartirlo, seguro hallarán el camino para ejecutarlo.

Autor
Ximena Benavides
Emprendedora y fundadora de MoralesCocoa, repostera aficionada y apasionada de los buenos libros.

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