Loading...

NUESTRA HISTORIA

Nuestra historia

Nuestra historia comienza a mediados del siglo XX, en una época de auge del cacao y en la que nuestro país se unía por líneas férreas y rutas fluviales, cuando Don Miguel Morales y su familia, oriundo de la provincia de Bolívar se trasladó a la provincia de Los Ríos en búsqueda de mejores oportunidades y aprendió a cultivar el cacao ecuatoriano, aquel que lo denominaban “Arriba” en lo profundo de la provincia de los Ríos. La pepa de oro, como lo citaba la prensa de la época, crecía al calor del candente sol ecuatorial y la fecunda tierra de esta zona. Por décadas Don Miguel Morales, perfeccionó el cultivo de este único y delicioso producto, a la par que su esposa, Doña Inés Valverde, aprendió a trabajar con el cacao para hacer la bebida que en las mañanas daba a su esposo e hijos la fuerza necesaria para continuar con su ardua y gratificante labor. Cuando se terminaba la producción y para destacar su cacao entre la multitud de sacos que el vapor llevaba hasta Guayaquil, colocaba su apellido “Morales”, en cada uno de ellos, como un símbolo del tesón y calidad con los que fueron cultivados.

Con el advenimiento de la crisis del cacao en Ecuador, vino también la escasez y nuevamente Don Miguel Morales y su familia buscaron un refugio en aras de mejores oportunidades para su porvenir, esta vez sus hijos, ya en edad adulta, encontraron en las inhóspitas montañas de Santo Domingo de los Colorados un nuevo hogar para un nuevo inicio.

Sin embargo, estos osados pioneros que se enfrentaron a los elementos como nunca antes en la selva subtropical, junto con sus posesiones traían consigo una preciada carga, las semillas de aquel cacao emblemático de nuestra tierra, que posee características únicas de sabor y aroma y que ahora echarían raíces en nuevos destinos.

Y así trabajaron la tierra en este nuevo paraje, y así también, las recetas de Doña Inés encontraron tierra fértil en la siguiente generación de la familia, pasando así los sabores que siempre cuidados en detalles y proporciones de los mejores ingredientes que nos da estas tierras, resultaban en las más variados postres, dulces, chocolates y bombones.

Luego de tres generaciones de cultivadores de cacao, de la experiencia de conocer la siembra y la tierra, luego de generaciones de perfeccionamiento de las recetas, es nuestro placer y agrado, como bisnietos de aquellos que empezaron este viaje, llevar las recetas y chocolates a nuestro público. Siempre con el cuidado del detalle que nos enseñaron, siempre como protagonista, el mejor cacao ecuatoriano, cultivado con amplia experiencia y aplicando los conocimientos que pasaron entre generaciones, nombrado al igual que los sacos de cacao de antaño, entregando a nuestros clientes el auténtico sabor del chocolate.